LO QUE ESTÁS POR LEER ES UNA HISTORIA DE AMOR-ODIO. No la típica historia de amor-odio, sin embargo. Porque lo que aquí nos reúne no va por territorios frecuentados como los idas y vueltas por el dinero, la complicidad y los egos entre Vince McMahon y Hulk Hogan (o el trasfondo de la interminable discusión de quién potenció a la WWF hacia un fenómeno global, un debate tan viejo y complejo que crea tanta división como el razonamiento del huevo o la gallina). Tampoco trata del amor-odio que pudo haber suscitado una situación de índole más sentimental como la del tridente Triple H, Stephanie McMahon y Chyna o, de igual forma, Edge, Matt Hardy y Lita. No, esta es una historia de amor-odio, verdad, pero una donde el odio primó sobremanera. Sí, aquí hubo odio, mucho odio y más también.
¿Y amor? El amor, por llamarlo de algún modo, no dio señales de vida hasta el final. Desde entonces mucha agua corrió por el puente y podemos decir que las cosas se apaciguaron tanto como para que el respeto sea el principal componente en la relación entre estas dos leyendas de nuestra industria, aunque para llegar a este punto hicieron falta insultos, celos, falta de profesionalismo, humillaciones en televisión y roces detrás de escena. Ah, ¿y dijimos odio?

¿Qué hecho puntual debajo del ring originó la tensión entre ambos? ¿Cuál fue la condición no negociable que impuso The Rock para regresar a WWE en 2011? ¿Qué postura tomó Vince McMahon luego de que el odio real entre luchadores se tornase preocupante? ¿Cómo un segmento en particular llevó las cosas demasiado lejos incluso para los límites del negocio? Además, los planes originales para Rock post-Mania 29, y en qué estado quedaron las cosas entre él y Cena en la actualidad.
Odio, tensión y celos: The Rock y John Cena se pelearon
Para embarcarnos en esta aventura es preciso ir atrás en el tiempo, lo suficiente para atravesar ese par de años de turbulenta juventud donde, gajes del oficio, John Cena debió dar batalla para cosechar, donde las vio realmente negras y olió el despido de cerca. Los libros de historia dictan que de la noche a la mañana supo patear el tablero y dar vida a ese freestyler irremediable que se ganó el respeto del mundo a base de escupir insultos y acumular victorias. Y así llegamos al año 2008, donde un Cena consagrado, ahora de personaje militar, se puede decir el “jugador franquicia” de la empresa… Mas no así de gran parte del público: nos hallamos en el apogeo del “Cena sucks”. A esta altura, hay que decir, no ha habido alma en mucho tiempo que haga peligrar su comodidad como el chico predilecto. Es “el hombre”, el rostro indiscutido. Simplemente no hay disputa.
Y así las cosas, aparece un tal Dwayne “The Rock” Johnson.
En 2008, The Rock se hallaba próximo a cumplir media década lejos de los cuadriláteros, fortaleciendo una sólida carrera en Hollywood que aún distaba del estatus de megaestrella al que eventualmente iba a llegar, pero encaminado al fin y al cabo. En este marco sucedió el que muy probablemente haya sido el desencadenante de todo lo que vendría después. Porque cuando ese mismo año The Sun consultó a Cena acerca de un potencial regreso de “La Roca” al ring, el diario británico no se imaginó ni por un instante que la devolución del nativo de Boston, por lo general tan respetuoso y comedido en sus palabras, abriría una auténtica caja de pandora. Ante la cuestión, Cena afirmó que de hecho le encantaría ver a “The Great One” de nuevo en la WWE, pero que no le hacía gracia cómo éste solía enfatizar en su amor hacia la empresa cuando “si aquel fuere el caso”, siempre podía “volver, arquear la ceja e irse”, mas si no lo hacía era porque “no era bueno para su carrera en Hollywood”.
Desde luego que estas fuertes declaraciones encontraron su camino hacia los oídos de Johnson. Se sobreentiende ahora, en retrospectiva, que el hombre no las digirió con facilidad y que se juró, ante la primera oportunidad, pagar a su agresor con la misma moneda. Y “agresor” no es un término exagerado: Johnson se sintió realmente violentado. No lo iba a permitir, ni tampoco dejarlo pasar así sin más. Fueron unos meses después, casi sin proponérselo y de forma espontánea, que se presentó la oportunidad. La oportunidad de actuar. Y actuó.
¿El contexto? WWE Hall of Fame, clase 2008. Ocurrió durante el discurso con el cual tuvo el honor de exaltar a su padre Rocky Johnson en el Salón de la Fama de la WWE.
En su primera aparición presencial en un show de WWE en cuatro años, volvió a ser el Rock sin tapujos que conocimos, repartiendo para aquí y para allá. Y si anteriormente las palabras de Cena lo habían encontrado con la guardia baja, esta vez los papeles se invirtieron. La artillería pesada cambió de dirección:
—Desafortunadamente hubo una gran problemática con WWE y la tortura ilegal este año –empezó diciendo-. No sé si lo oyeron, no muchos lo saben, pero aparentemente llevaron a agentes iraquíes, los ataron y les hicieron ver copias del DVD The Marine.
Las cámaras hicieron rápidamente un primer plano a Cena, protagonista del film de 2006, que decidió tomarlo con humor y dio vida a un gesto que se tornaría en una fuente inagotable de futuros memes. Rock, astuto, le miró pícaramente, como si le hiciera saber que no había olvidado, mientras Cena le apuntaba con el dedo al son de “esa fue buena”, y le representaba a través de gestos que, bromas aparte, le tenía una gran admiración. La secuencia es muy interesante de ver si conocemos su cocina, pero no acaba acá, porque los cánticos de “Cena Sucks” tan típicos de la época tomaron fuerza ante esta situación y The Rock levantó la oreja, alentando a que se acrecentaran. Luego, añadió:
—Wow, ¡qué reacción tuvo eso! –y volvió la vista a Cena-. Mira, estoy bromeando. Yo hice Doom, ¿okay? En serio, ¿has visto Doom? Probablemente no, y está bien porque nadie la vio. Y en una nota personal, déjame decirte que no te has consagrado hasta que una arena entera te grita que apestas, te lo puedo decir por experiencia. Y hablando de apestar…
Dos años y medio tuvieron que transcurrir para que una tarde cualquiera del año 2010, Vincent Kennedy McMahon atendiera la llamada que cerraría una de las vueltas más esperadas de los últimos tiempos. Del otro lado del teléfono estaba el mismo actor del relato, Dwayne Johnson, con la diferencia de que el tiempo lo había vuelto más afamado y experimentado que el del 2008, y se comunicaba para hacerle saber a su viejo empleador y guía que había tomado una decisión. Ya era el momento, le confirió: quería regresar a la WWE. No obstante, no quería regresar para una aparición fugaz que consistiera de una secuencia tan simple e intrascendente como un “hola”, un “if you smell…” y un “adiós”, tal como lo había hecho en aquella ceremonia un par de años antes. No, esta vez se disponía a volver como debía darse una vuelta a la altura de su nombre. Quería hacer algo “grande”. Quería luchar.
Vince, con una sonrisa de oreja a oreja, suponemos, no dio tiempo a su cabeza de procesar la propuesta antes de pronunciar el sí rotundo. Le dijo que no había problema, que iba a tener su lucha. «No», replicó la voz del otro lado del teléfono, si se nos permite dramatizar un poco la situación, «estaba pensando en algo más que un combate». En verdad, prosiguió, lo que tenía en mente era regresar para quedarse, para revolucionar el mundo de la lucha libre y hacer algo nunca visto. Con las dos orejas pegadas al teléfono y una tercera también si fuera posible, oyendo fluir las palabras como quien goza de una buena melodía, McMahon se dispuso a consensuar en minutos un plan que tuviese a “The People’s Champ” como la principal atracción de las siguientes tres WrestleManias. En cuanto a su rival, la Roca no titubeó: debía ser el mismo hombre que le había tocado la oreja en el pasado, John Cena. No había lugar para la discusión. Era Cena o nada.
Nada es una forma de decir, igualmente. Convinieron un plan donde Cena, como retador, se mediría ante The Miz, el monarca, en el estelar de WrestleMania 27 por el Campeonato de la WWE, mientras que Johnson se mantendría al margen de la acción pero la seguiría muy de cerca como el “anfitrión oficial” del evento. En resumidas cuentas, Miz, el campeón, serviría como el tercero en discordia en la verdadera rivalidad entre los dos pesos pesados; no mucho más que una sombra, o aquel que prestaría el cuerpo en tanto Rock ganase tiempo para prepararse debidamente de cara a su retorno in-ring, reservado para más tarde ese mismo año en Survivor Series.

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En las reuniones, lo primero que establecieron sin preámbulo alguno fue el escenario del combate que realmente revolucionaría la industria y donde estaba el dinero de verdad. Rock vs. Cena iba a encabezar la siguiente entrega de la Vitrina de los Inmortales, la 28, pero en lugar de proceder bajo el modus operandi convencional, la lucha se haría oficial con un año de antelación, en el Raw post-Mania 27, dando espacio a un año entero de construcción/promoción al que prometían vender como el más grande dream match de todos los tiempos.
De modo que, ya con todo acordado, firmado y sellado —dinero, propuesta creativa y fechas— había una última e importante condición que atender: las filtraciones. En una época donde predominaban los llamados dirt sheets (sitios informativos sobre lucha libre) y los secretos del detrás de escena se propagaban como pan caliente, Johnson y su equipo se cercioraron de manejar todos los asuntos relativos al operativo retorno bajo siete llaves. No se les pasó por la cabeza el mayúsculo problema que esto desencadenaría en muy poco tiempo.
Su regreso a la WWE se produjo el 14 de febrero de 2011, con la cautela llevada al extremo para amplificar el impacto e intentar crear en el proceso uno de los momentos más memorables del siglo XXI (lo cual, para sorpresa de nadie, logró sin mayor esfuerzo). Aunque la mesa chica de altos oficiales sabía del hecho, no lo compartieron con nadie más y se aseguraron de que el nombre de Dwayne Johnson no se mencionara ni una sola vez en las reuniones de producción.
The Rock regresa 2011 a WWE como invitado especial de WrestleMania 27:
Esa noche, en backstage antes del salir a escena, la flamante Superestrella fue recibido cálidamente por Cena en un reencuentro donde uno intuiría que pudo existir cierta tensión, tal vez. Pero con el episodio de The Marine en el espejo retrovisor, ambos se dieron la mano antes de que Johnson le anticipara que iba a hablar de él en su promo. Cena, al margen de cualquier potencial plan, dio el ok. Y esto dijo Johnson en cuanto se dejó ver ante las cámaras:
—Hay un hombre que The Rock va a ver… Hay un hombre que The Rock tiene que ver cara a cara… Un hombre que conocí, un hombre que pensé que era un tipo cool, al que le deseé el bien y me puse contento por su éxito. Cuando The Rock se fue, este hombre aparece y de la nada, eventualmente, empieza a hablar pestes de The Rock. No sé por qué y no me importa. Pero ahora estoy de regreso. Quizás hayan oído de él, su nombre es John Cena.
«No olvidar es mi segundo nombre», pensó Rock para sus adentros. Cena, tras bambalinas, se enteraba en el mismo momento que el resto del mundo que algo entre ellos dos estaba naciendo. Tuvo que ver cómo Johnson se burlaba de él, lo ninguneaba al compararlo con nombres como el suyo o el de Stone Cold Steve Austin; ridiculizaba su catchphrase “You Can’t See Me” y afirmaba que en realidad podía verlo hasta el mismísimo Stevie Wonder, el célebre cantante ciego; comentaba que lucía como un personaje de caja de cereal salido del ano de un dinosaurio colorido; y mientras Cena procesaba cómo era aniquilado verbalmente, masticaba la bronca de no haber sido consultado o siquiera advertido de un plan que evidentemente ya había sido trazado con antelación sin su consentimiento, aun siendo el mismísimo rostro de la WWE.
En su autobiografía de 2022, Brian Gewirtz, ex jefe creativo de WWE por varios años e histórica mano derecha de Johnson desde sus días juntos en la WWF, reveló que aquel episodio provocó que este nuevo comienzo se diera con el pie izquierdo y creara un clima de tensión real entre los involucrados. Sí, hubo paz… Por un minuto o dos.
Con el paso de las semanas, en pleno Camino a WrestleMania 27, WWE continuó dando forma a la rivalidad y no fue cautelosa a la hora de evitar los dardos venenosos. Durante el episodio de Monday Night Raw del 15 de mayo se emitió una viñeta en la cual Johnson despotricó contra un niño de la Cenation. Originalmente, la idea consistía en que el niño en cuestión rapeara en una suerte de representación de su ídolo. El objetivo era crear una secuencia cómica y nadie quedó más encantado que Vince McMahon. El Chairman incluso dio luz verde para que se saliera de la línea PG apta para todo público, algo muy poco frecuente. Sobra decir que aquello no sucedió, y el responsable fue el padre del pequeño actor, quien expresó su desacuerdo y no dio a torcer el brazo cuando quisieron convencerlo. Como el tiempo apremiaba y no podían darse el lujo de encontrar un sustituto, la idea tomó otro rumbo en el cual The Rock debió improvisar tirándole sin piedad al niño, a Cena, y a todo lo que tuviera que ver con el niño y Cena. Aparentemente, la viñeta tampoco hizo gracia alguna a un Cena que, otra vez ajeno a la toma de decisiones, no quiso callar nada y durante un evento no televisado realizado en Australia días después, sacó a colación el hecho de que Johnson no estaba presente y que había mentido al decir que no se volvería a ir de la WWE. Una movida, cabe destacar, muchas veces mal vista entre colegas en caso de no ser consensuada. De modo que horas después, The Rock decidió dirigirse a su página de Facebook para contestarle sin tapujos desde el personaje… ¿O no?
The Rock humilla a niño fanático de John Cena (Raw, 15 de mayo de 2011):
WrestleMania 27 tuvo lugar el 3 de abril de 2011. Con una convocatoria de más 70 mil almas en el Georgia Dome de Atlanta y ganancias que quedaron solo por detrás del veinticinco aniversario, los fans que pedían por The Rock vieron sus deseos saciados durante la velada: como anfitrión, “The Most Electrifying Man in all of Entertainment” participó en decenas de segmentos, incluida una aparición en el plato fuerte para equilibrar la balanza a favor de The Miz, reduciendo a Cena con un Rock Bottom y dejando la victoria (y retención) del heel servida en bandeja de plata.
A la par de aquella estrellada noche de abril se fue la primera parte del plan finamente diagramado. La fase dos, de acuerdo a lo acordado, arrancaría 24 horas después en Monday Night Raw. La fase principal, la más determinante, estaba por arrancar. Tras algunos exabruptos en el camino, especialmente el incidente con el niño y las reacciones derivadas que había provocado, no hay otra forma de ilustrarlo: hubo una ruptura. La comunicación entre ambos protagonistas de esta historia se había tornado en mínima e indispensable y, a ojos de quienes lo seguían de cerca, se hizo evidente que lo que sucedía detrás de escena era muy parecido a lo que se veía delante de ella. Odio. Con esa tensión vibrando en el aire es que ambas leyendas salieron a escena horas después y anunciaron lo evidente: Rock vs. Cena, “Once in a Lifetime”, en el main event de WrestleMania 28.
The Rock vs. John Cena es oficial para WrestleMania 28 (Raw, 4 de abril de 2011):
El hecho de que Rock se mantuviese alejado durante prácticamente todo el año siguiente facilitó mucho las cosas en el sentido de tener que lidiar con el choque de personalidades.
En Survivor Series 2011 cobró vida el tan anticipado regreso de “The Brahma Bull” a los cuadriláteros tras casi ocho años sin calzarse las botas, improvisando equipo con Cena para vencer a Awesome Truth, el tag team conformado por Miz y R-Truth. Rock fue el encargado de ganar la contienda, y se deshizo de Cena en el post-match también a través de un Rock Botton.
Un punto bisagra en toda esta historia tuvo que ver con el hecho de que Cena debiera asumir la derrota en su combate de WrestleMania 28. Pues para él, el deseo de ganar iba más allá de la mera competencia deportiva. Era una cuestión de lealtad y dedicación inquebrantable a la empresa, que desde su perspectiva difería completamente a la de The Rock. Esperaba un gesto por parte de McMahon para con él: sentía que dedicaba su vida a la WWE, iba a continuar haciéndolo tras el evento y eso ameritaba cierto reconocimiento, al mismo tiempo que The Rock haría las maletas rumbo a Hollywood sabiéndose triunfador para no volver hasta nuevo aviso. No era tanto una cuestión de ponerse a sí mismo sobre los demás, sino de hacer “lo mejor para los negocios”.
Siendo de suma importancia, la determinación, no quedaba más remedio que proceder con mucha meditación previa y delicadeza. Sí, existían altas posibilidades de hacer un tercer combate para devolver la victoria al perdedor (esta idea permanecía cuanto menos en tratativas), pero WrestleMania estaba cada vez más cerca y la animosidad entre dos de las más grandes Superestrellas de la era moderna instaba a lo inmediato: ninguno iba a digerir una caída con facilidad. Había mucho en juego, el orgullo siendo el factor principal.
De modo que si querían ejecutar las cosas con la fluidez debida y bajo un clima de trabajo adecuado, resultaba menester resolver algunas incomodidades…
Para eso, McMahon acudió a la experiencia y convino que lo mejor sería poner una venda antes de que se infectara la herida. En juego había mucho dinero y no iba a permitir que un choque de egos estropeara el que se perfilara como uno de los más grandes negocios de la historia de la lucha libre. Dicho lo cual, cuando les tocó a ambos competidores volver a verse las caras en el Raw del 27 de febrero de 2012, McMahon los alentó a que tuvieran una charla cordial, se abrazaran, besaran e hicieran todas las paces necesarias para seguir adelante en concordancia.
McMahon los juntó en un cuarto. Les pidió que, de ahora en adelante, se limitaran a hablar del otro solamente en televisión, bajo el techo de la WWE, para controlar así que el asunto no pasara a mayores. No tenían que ser amigos, pero los negocios venían primero y con esa mentalidad se manejarían a fin de no afectar un compromiso que era más grande que cualquiera de ellos de forma individual. Hubo manos siendo estrechadas y asentimientos.
Cena estuvo de acuerdo y, en son de paz, fue directo hacia el vestuario de Johnson a posteriori. Le hizo saber que todo estaba bien, cuestión que Rock le repitió. Renglón seguido, Rock le ofreció contarle lo que tenía planeado para decir esa noche frente al público, a fin de evitar malentendidos. Cena declinó respetuosamente, alegando que prefería sorprenderse en el acto. De todos modos le preguntó a Rock si quería saber lo que él tenía para decir, pero Rock también priorizó la espontaneidad del momento. Y así se fue la última muestra de cordialidad antes de que todo se fuera al demonio…
El segmento que arruinó cualquier vestigio de paz (Raw, 27 de febrero de 2012):
El primero en hacer acto de presencia fue The Rock. Y en cuanto se puso el micrófono en los labios dio inicio el verdadero show. Cosas como “a diferencia de ti, yo respeto a los fans”; “por años pensé que eras un farsante, pero luego supe que en verdad eras ese tipo, el que me despotricó a pesar de que no estaba en el lugar, que vino con tanta pasión y odio”; o “dices que no puedes llegar a mí, pero tienes mi número de teléfono, ese al que ya llamaste antes”; o “no creo que seas mal tipo, creo que eres un kung-pow bitch”. Cosas que precisamente no se le dirían a un niño en el día de su cumpleaños.
Pero bueno, también era verdad que las críticas poco constructivas dentro del kayfabe no eran necesariamente el descubrimiento de la pólvora, por lo que no era prueba concluyente para fundamentar cualquier posible odio legítimo. Hasta que le tocó el turno a John Cena, y con él se disiparon las dudas…
Apenas apareció “Big Match John” frente al público, las líneas como “dices la verdad a medias, como en todo: porque también soy el tipo que te despotrica cuando estás aquí” o “yo era una de las personas que adoraban a The Rock, hasta que pude conocer a Dwayne Johnson: un egocéntrico egoísta hijo de perra al que le daría igual si esta compañía cerrara mañana mismo”, no iban en sintonía con el espíritu conciliador que habían compartido minutos antes tras bambalinas. Pero la bomba que lanzó todo por los aires llegaría unos segundos después bajo esta acusación:
—Escúchame bien, no necesito palabras como «lealtad» o «respeto» para tener repercusión en el mundo –le señaló Cena-. Así como no necesito apuntes para mi promo en la muñeca. Bonito tatuaje…
Muchos espectadores no captaron el mensaje al que se refería Cena y, a decir verdad, tampoco muchos otros detrás de escena. Los que sí lo hicieron, desde ya, entendieron de inmediato que no era una movida muy ética por parte del “ajustador de actitudes” y entendieron de inmediato que no era algo que el protagonista de El Rey Escorpión iba a dejar pasar tan fácilmente. ¿Y por qué tanto problema? Porque al desnudar su frustración, Cena llamó la atención al mundo de que Rock se había anotado algunas palabras clave en su muñeca izquierda para memorizar su promo de aquella noche, como quedó plasmado en algunas instantáneas como la siguiente:

Las palabras clave que se anotó The Rock en la muñeca para su promo. El hecho de que Cena las señalara en televisión hizo que cualquier respeto entre ambos se perdiera en el momento.
Cena arrojó la bomba y se fue. Dejó “pagando” a un Rock tan visiblemente incrédulo como expuesto. La monumental bronca que Rock reprimió quedó en manifiesto en cuanto quiso continuar con su promo y, contrario al desenvolvimiento absoluto al que siempre nos acostumbró, mostró dificultades hasta para hilvanar dos oraciones seguidas, por momentos casi tartamudeando a raíz de lo descolocado que había quedado. Cena ganó aquel intercambio con un nocaut contundente… Producto de un golpe bajo.
Gewirtz, que trabajaba como el supervisor creativo de Rock, contó que al atravesar la cortina de la Gorilla Position y cruzar miradas con él, Cena quiso justificarse: “Si se vio en televisión [referenciando a la muñeca escrita de The Rock], es justo”. Gewirtz acotó lo que no era necesario acotar: Johnson regresó caliente como una pipa. Lo bueno fue que para entonces Cena ya estaba en la otra punta de la arena. Otro dato confirmado: a partir de ese momento, ambos luchadores perdieron todo el respeto entre sí.
Con el odio mutuo como religión, el nuevo objetivo pasó a ser el deseo de superarse mutuamente. El dúo comenzó a actuar de manera independiente, sin consultarse ni buscar la aprobación del otro. Cada uno se enfocaba en superarse con dardos más picantes, creando así una competencia feroz y una búsqueda constante de dejar una mejor impresión que su rival. Era personal.
Un gran ejemplo lo dio, nuevamente, el bueno de Gewirtz. Parcial a Rock por motivos ya explicados, desveló otra intimidad: apenas acabó el rap de Cena en la edición de Raw del 12 de marzo de 2012, la primera reacción de The Rock fue una sonrisa. Supo que la canción que tenía preparada para más tarde era “mucho mejor”.
La canción que The Rock le dedicó a John Cena (Raw, 12 de marzo de 2012):
Y es curioso que fue justamente esa canción, o quizás el haberle dado más vueltas al asunto, acaso ambas cosas, lo que les terminó uniendo. Esa noche, tan pronto como ambos finiquitaron sus performances, Cena fue directo a la Gorilla Position con un solo objetivo en mente. La primera persona que vio Johnson al cruzar la cortina fue precisamente la última a la que quería ver. Si tenía que preparar los nudillos o no, estaba listo para lo que viniera. La única certeza que tenía era la imagen que veía frente a sí. El hombre en cuestión se le acercó lentamente y, sin darse una idea de qué palabras iban a salir de sus labios, se sorprendió al escucharlo decir:
Ese es el Rock que esperaba».
Un acto tan simple supuso la reconciliación que a través del tiempo iría evolucionando hacia una amistad construida a base de la vuelta al trabajo en conjunto. El potente gesto permitió que lo que quedara de rivalidad aconteciese con una mayor calma y un notable espíritu colaborativo.

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Después de su combate en la trigésima novena edición del show magno, el segundo y último enfrentamiento en esta legendaria rivalidad (donde Cena salió victorioso, arrebatándole el título de WWE a Rock; en la edición anterior fue Rock el último hombre en pie), John el hombre se dirigió hacia donde Dwayne la persona en el centro del ring. En la euforia del momento, mientras la adrenalina aún recorría sus cuerpos exhaustos producto de casi media hora de acción, al mismo tiempo que los fans les ovacionaban por el espectáculo brindado, el nuevo Campeón abrió el corazón como nunca antes lo había hecho en los tres años de altibajos que ambos habían compartido sobre esa misma lona. Por un instante fueron tan conscientes del fin de su trabajo juntos que no pudieron más que ablandarse y expresar lo que no se habían animado a priori. La conversación, indistinta para los alrededores, terminó por cambiar cualquier rastro de odio por amor.
Y se sucedió así:
—Por ti… No estoy bromeando… No tienes idea… –arrancó Cena sin dar con las palabras justas–. Te pedí una foto de los dos cuando tenía veinte años y trabajaba en una tienda en Venice, California. Siempre fuiste amable, siempre fuiste respetuoso. Cuando hablamos, siempre me dijiste que siguiera con el buen trabajo.
—Te quiero decir que regresé para tener este momento –le replicó Rock, en la misma sintonía-. Volví por ellos [señalando a la afición], por ellos [señalando a los vestuarios] y por ti. Creo en ti. Gracias.
El detrás de escena entre John Cena y The Rock tras su lucha en WrestleMania 29:
Ambos quedaron encantados con la lucha que brindaron esa noche, que esta vez tuvo a Cena como vencedor para igualar el marcador (1-1) y dejar a todos contentos. En su regreso a los vestuarios, hubo más disculpas y terminaron brindando por haber roto todos los récords, incluida la WrestleMania más vendida de la historia con 67 millones de dólares en ventas globales y la de mayor recaudación hasta ese momento, con ganancias de 8.9 millones.

The Rock sufrió lesiones en sus dos luchas contra Cena en WrestleMania. La peor experiencia fue sin dudas la segunda, no solo por la gravedad de las mismas: principalmente por haber provocado el retraso del rodaje de “Hércules”, cuyas pérdidas se tradujeron en varios millones de dólares. Esta incidencia instó a las productoras a redactar cláusulas donde se prohibía toda actividad física intensa mientras se rodara, causando un retiro de once años en Rock antes del famoso Bloodline Rules match. Esto abortó el plan original para el main event que planificaron de cara a WrestleMania 30: The Rock vs. Brock Lesnar.
En tiempos más recientes, John Cena hizo un análisis más introspectivo acerca de aquella época, ejerciendo la debida autocrítica:
Fui egoísta. Tenía el concepto de WWE en ese momento y no pensaba sobre el crecimiento o la perspectiva de otro. No creía que los comentarios de Dwayne fueran genuinos. Mi creencia era que si amabas algo, debías estar ahí todos los días. Qué hipócrita que soy, porque aún amo WWE y no puedo estar allá a tiempo completo. Y no lo vi. Funcionó, pero a costa de dos personas que casi pusieron todo a la deriva. Hubo un momento donde había mucha mala vibra entre nosotros, y con razón. Casi nos costó la amistad, que quiero aclarar que hoy está en un lugar mucho mejor”.
The Rock también miró en retrospectiva durante varias entrevistas, como la que le dio a Jimmy Kimmel en 2018:
Puedes preguntárselo a él, nuestra rivalidad en su momento fue muy real. Realmente tuvimos problemas entre nosotros. Ahora es uno de mis mejores amigos. Hablamos todo el tiempo”.
Desde declaraciones despectivas hasta promos incendiarias, John Cena y The Rock se sacaron chispas tanto arriba como debajo del cuadrilátero para finalmente encontrar el respeto y la amistad, dejando en el camino una rivalidad icónica en la historia de la WWE y una marca indeleble en la industria del wrestling, como sólo podría ocurrir una, dos o cincuenta veces en la vida. Lo verdaderamente importante es su historia, una hermosa historia donde el amor se impuso al odio y todos fueron felices y comieron perdices hasta el fin de los tiempos. O bueno, algo parecido ■








