TODO SE REDUCE A ESE INSTANTE. ES INCREÍBLE CÓMO EN LO EFÍMERO de un segundo, algo tan simple como un gesto, tan humano como una mirada inexpresiva, puede impactar a tal punto de producir emociones tan intensas en millones de personas alrededor del mundo. Todo por un semblante. Un semblante que por cierto no es que cambia y ya: muta. Y muta de un modo que el ojo de quien ha seguido la carrera del hombre en cuestión por los últimos veinte años no logra identificar. Es una mirada penetrante, una mirada que da miedo, de ojos negros que nos dicen todo lo que nos tienen que decir y lo que nos quieren decir también: lo entendemos a la perfección. Nos es tan extraña, la mirada, tan poco familiar y tan opuesta a todo lo que conocemos, que, vamos, basta verla para reconocer que en verdad ni siquiera muta, se deforma…
Para quien conoció a John Cena y le vio hacer todo lo que hizo y comportarse como se comportó durante tanto, tantísimo tiempo, va mucho más allá de una mirada inexpresiva o un mero cambio de expresión: es la deformación del alma. Y da miedo. Pero ante todo, intriga.

«U CAN’T SEE IT: JOHN CENA Y LA COCINA DETRÁS DEL HEEL TURN QUE WWE PLANEÓ EN 2012″ ES LA HISTORIA DE PORTADA DE LA REVISTA DIGITAL CUADRILATEROTOPS.COM DEL MES DE MAYO | PUEDES LEER LA REVISTA EN FORMATO DIGITAL AQUÍ»
Algunos lo llaman el mejor turn de todos los tiempos. Ya todos sabemos que ese instante será reproducido en las playlists y los highlights históricos de WWE de aquí al fin de los tiempos, como cuando Hulk Hogan se unió a Scott Hall y Kevin Nash revelándose como el tercer hombre del nWo o de la vez que Seth Rollins atacó a traición a sus hermanos de The Shield para convertirse en un adepto de la Autoridad. Son momentos que vivirán por siempre. Este en particular no solo revolucionó el panorama luchístico, pues trascendió a él y todo lo que representa. Es el fin de una era y los condimentos que lo componen endulzan la mezcla sobremanera: el momento y lugar (el año del retiro, camino a la última WrestleMania), el quién es quién (The Rock y Cody Rhodes), el relato (la obsesión por el decimoséptimo campeonato mundial), y el protagonista… Especialmente el protagonista.
“Lo extraño de todo esto es que se supone que debe suceder”, fue la premonitoria respuesta que dio cuando le consultaron a mediados del 2024 si imaginaba un mundo donde fuese heel. “Es decir, si piensas en el andar del ser humano, nadie es perfecto, ¿cierto? Y es muy complicado cada día despertarse y vivir una buena vida. Es difícil no cometer errores. Todos atravesamos momentos donde tomamos decisiones que van contra nuestra ética. Todos nos volvemos heels en algún punto; es simplemente una cuestión de si terminas viendo la luz, y creo que eso es lo que hace a muchos de los personajes de redención. Si coges a un chico bueno y haces que pierda el rumbo, es como con Darth Vader, Star Wars: quieres apoyarlo porque sabes que todavía hay bien dentro suyo, no quieres dejar de confiar en él. Y eso es hermoso, ese relato es hermoso”.
El detalle que le escapa a muchos, sin embargo, es que el cambio llegó más de una década después de lo estipulado. Porque, créanlo o no, lo acontecido en el cierre de Elimination Chamber 2025 (o una variación de ello) definitivamente estuvo al caer en 2012, con todo dispuesto para materializarse en el apogeo del “Super Cena” más detestable y babyface, el que tenía a las masas cansadas de tanto exceso de perfección. En ese contexto las estrellas se alinearon: las movidas pertinentes se presentaron tras bambalinas y las voces autorizadas dieron la luz verde. ¿Qué planes había? ¿Qué cambios figuraban en carpeta? ¿De qué iba a ir el nuevo personaje? Y la pregunta del millón: ¿Qué, quién o quiénes lo frenaron?
Respira hondo y prepárate para vivir una realidad alternativa que bien pudo haber sido la realidad, a secas, hace trece años atrás. Y sucedió así…

¿Cómo fue la cocina del mega operativo para convertir a John Cena en el top heel de WWE en 2012? ¿De qué manera reaccionó el luchador a las noticias? ¿Cuál fue la evolución del pensamiento de Vince McMahon respecto a la decisión? ¿Qué dos grandes pasos dio Cena en esa nueva dirección? ¿Cuáles fueron las otras ocasiones donde el equipo creativo planteó la posibilidad de cambiarlo de acera? Además, imágenes del revolucionario atuendo que el líder de la Cenation mandó a confeccionar pero jamás utilizó en televisión.
John Cena: La historia completa del heel turn que WWE planeó en 2012
2011. TITAN TOWERS. STAMFORD, CONNECTICUT. Vince McMahon es una de las primeras caras en arribar a las oficinas centrales de WWE cada mañana. Sus jornadas son desde luego ajetreadas, lo vienen siendo invariablemente por los últimos treinta años. A principios de los 80 u hoy, la rutina que lo ocupa ha variado ligeramente, atendiendo reuniones de distintas índoles en los diversos departamentos distribuidos alrededor de los cuatros pisos del edificio, administrando prácticamente todo aspecto de importancia e, indistintamente a la acumulación de quehaceres, la única cita a la que no puede faltar en su día a día es aquella que tal vez mayor placer le produce: “meterse en la maleza creativa”, como le gusta decir, que es, por supuesto, la parte mágica de nuestro negocio, la de dar forma sobre un lienzo en blanco a lo que posteriormente veremos cobrar vida en millones de televisores alrededor del globo. Las reuniones creativas son un punto clave en la cotidianeidad de las Titan Towers, naturalmente. Es por lo general el aspecto al que mayor dedicación le otorgan McMahon y su círculo de allegados (Kevin Dunn, Jerry Brisco, Michael Hayes, Triple H, John Laurinaitis, etc.), por más que éstos no se involucren directamente hasta bien entrado el proceso.
Para quienes no lo sepan, WWE funciona así: el equipo creativo, conformado por un estimado de unos veinte escritores, discute ideas y da forma a un boceto de show siguiendo indicaciones o peticiones específicas de sus superiores. A través de la supervisión de un escritor en jefe —hay uno para cada show, Raw y SmackDown—, ese boceto o bien distintas alternativas predispuestas son presentadas a McMahon, quien en conjunto con sus “manos derechas” se encarga luego de levantar o bajar el pulgar a lo que acabará siendo el guion definitivo, tras tantísimos retoques que se irán produciendo en el trayecto hasta el “día de”.

Ese día, fines de 2011, Vince McMahon arribó a la oficina con la naturalidad de un día más y transitó sus horas sin alterar costumbres. Hasta que escuchó una idea que cambió todo.
Proceder a imaginarse las de ideas que pasaron por esa habitación a través de los años es ilustrar en nuestra consciencia un mundo inacabable de posibilidades, algunas más factibles que otras y después están aquellas que, a decir verdad, resultan prácticamente imposibles desde el vamos. Pero hubo una en particular que ocupó el pensamiento de cientos de miles de fans a lo largo y ancho de décadas y que el colectivo creyó, como señalamos, no mucho más que una ilusión, algo demasiado increíble para ser real.
Y, sin saberlo, estaban muy equivocados.
Ese día, fines de 2011, Vince McMahon arribó a la oficina con la naturalidad de un día más y transitó sus horas sin alterar costumbres. Probablemente firmó unos cuantos documentos, aprobó algunos otros y gritó a un puñado de personas. Nada fuera de lo ordinario. No al menos hasta el momento de dirigirse al writing room y, como era habitué, disponerse a escuchar los esfuerzos del equipo creativo. Fue aquí donde un interesante giro de los acontecimientos se le presentó en forma de una propuesta, una propuesta en particular que le quedó dando vueltas. No necesariamente por lo novedosa, pues ya había tenido ocasión de rechazarla en el pasado sin la más mínima consideración, habiendo sido llevada a él hasta por gente jerárquicamente muy poderosa. Esta vez, no obstante, las circunstancias avalaban una lectura optimista. Cuanto más lo pensaba, más sentido tenía, y se sorprendió a sí mismo tentándose ante la mera posibilidad de concretarla.
De hacerlo, se convenció, tenía patas para ser algo grande, enorme, una decisión que cambiaría el rumbo de la compañía desde el aspecto creativo y estructural también. Un efecto dominó que requeriría de un arduo reacomodamiento. Pero al mismo tiempo, lo que ya se traían entre manos era algo que inevitablemente iba a cambiar el rumbo de la compañía. Si había un momento para jalar el gatillo, maldita sea, era ahora. Tamaña ocasión ameritaba medidas de proporciones semejantes. Si querían hacer historia y revolucionar la industria del deporte entretenimiento como se lo habían propuesto, debían proceder con ello.
Sí, John Cena debía cambiar a heel.
El empujoncito final para tomar la determinación vino de la mano con el clima que se vivía tras bambalinas. En plena ruta a WrestleMania 28, Cena y The Rock se sacaban chispas en la vida real a razón de un amargo cóctel de tensión, orgullo y celos del cual bebieron hasta el cansancio durante ese último año, y en estas condiciones debía tomarse la decisión sobre qué hombre saldría del más grande enfrentamiento jamás como el último en pie. Temía McMahon que la batalla de egos entre ambas superestrellas pusiera en jaque la concreción de la WrestleMania más soñada de la última década. Para avivar la llama, ambos competidores se le acercaron para enlistar los argumentos por los cuales debían llevarse la victoria. Y la presión era asfixiante.
Odio, tensión y celos: el drama en backstage entre The Rock y John Cena
Desde luego que no quería tener a su máximo exponente, Cena, yendo por ahí en un constante estado de frustración. Y menos a Dwayne Johnson, la celebridad, el reluciente nuevo juguete de oro que venía a romper fronteras. Ciertamente, aplicar la carta del heel turn le quitaba presión a la hora de decidir al ganador. Quien comprende los entresijos del negocio sabe que no es lo mismo perder siendo un chico malo que siendo uno bueno.
Convencido, McMahon ordenó avanzar con el operativo turn. Pidió ideas al equipo creativo y tan pronto se sintió cómodo con algunas de ellas, se encargó de deslizar la posibilidad al propio luchador, expectante por descubrir con qué actitud la acogería. Para su sorpresa, se mostró receptivo y sin quejas:
Deslizamos algunos posibles escenarios e, increíblemente, Cena estuvo de acuerdo con ellos”, ilustró el ex creativo Kevin Eck en el PWTorch podcast en 2017.
Brian Gewirtz, reconocido ex head writer de WWE que entonces trabajaba como el escritor personal de Rock, acotó a Cheap Heat:
Cena nos dijo: ‘Bien, escuchen, ¿quieren cambiarme a heel? Si eso es lo que Vince dice que quieren que haga, lo voy a hacer. Pero para que sepan, voy a hacerlo siendo un heel a fondo’. John estaba convencido sobre cómo quería mostrarse. Nos dijo que no iba a haber nada de ‘oh, es un heel divertido, un heel cool que le guiña el ojo a la audiencia’. Quería ser un heel sin tapujos, ese era su deseo».
Si WWE, con McMahon a la cabeza, quería que tomara el rumbo oscuro, el nativo de Massachusetts tenía una visión muy clara de qué hacer con ello. Iba trazar un concepto propio a partir de esa base y no estaba dispuesto a negociarlo. Esa era la única condición, corroborada por él mismo en declaraciones con Chris Van Vliet en 2024, cuando confesó que “fue en vísperas de Cena vs. Rock I que me comunicaron que íbamos a hacerlo, el turn” y que, ni corto ni perezoso, empezó a moverse deprisa en pos de concretar el nuevo gimmick. Sin exteriorizar demasiado su entusiasmo, lo cierto es que el escenario le tentaba. Lo mantuvo con la cabeza ocupada por días, admirando el mundo nuevo que se le presentaba y las posibilidades inéditas que éste le ofrecía. Experimentar una faceta nueva después de tanto tiempo sonaba desafiante pero acogedor. Suponía salir de la zona de confort, pero también volver a experimentar una frescura que no sentía en tantísimo tiempo.
Con gran parte del mapa de su futura empresa ya dibujado en el plano mental, se movilizó en tiempo récord para convertir al nuevo John Cena en una realidad: mandó a confeccionar un atuendo inédito que contrastase cual día y noche con su antiguo look:
Mira, en su momento no estuve preparado para la Ruthless Agression, y desde ahí me aseguré que esa iba a ser la última vez que no iba a estar preparado para cualquier cosa”, siguió diciéndole a CVV. “Conseguí un nuevo atuendo. Tenía siete camisetas nuevas: siete singlets (camisetas sin mangas a pecho y cuello descubierto), con batas de boxeador para la entrada. Ya tenía las botas guardadas, así que las desempolvé”.

«Fue una conversación que cuando sucedió encontró a John diciéndonos: ‘wow, jamás pensé que ibas a proponerme eso. ¡Me encanta!”, declaró Triple H.
Reglón seguido, Cena viajó al estudio más cercano para grabar una pista que sirviera como el reemplazo a “The Time is Now”, prestando su voz nuevamente a los micrófonos, lo cual nos hace pensar, desde luego, en un rap.
Fui al estudio y grabé un nuevo tema de entrada. Apenas escuché algún que otro rumor sobre lo que íbamos a hacer [el turn], en 48 horas ya tenía un nuevo tema hecho en el estudio, terminado. Estaba preparado para dar el siguiente paso, con la cabeza dispuesta a pensar qué podía hacer con esa historia”.
¿Y qué es lo que podía hacer con esa historia? Cuanto menos, esto es lo que quería: el nuevo John Cena debía ser malo, malo de veras.
Okay, ¿qué es un heel? Un heel no es solamente un nuevo atuendo. La objetividad, o el mensaje detrás del singlet, la bata de boxeador y las botas es lo opuesto a lo que se había visto con mi ropa de calle, los shorts de jean, la camiseta de colores, la gorra y las zapatillas. No, ahora quería ir por la ruta opuesta. Y ahora quería hacer todo lo opuesto a lo que estaba haciendo antes: iba a empezar a no trabajar tan duro, iba a aparecer menos, no iba a ser digno de confianza, ni leal. No iba a tener respeto por lo que hacía. Todo lo que debía hacer era comportarme de forma opuesta a como venía haciéndolo. Iba a ‘rendirme’ en muchos sentidos. Cogiendo todas esas cosas se podrían haber creado muchas historias interesantes. Esto es lo que me ocupa la cabeza, no las movidas que voy a hacer en el ring. Esencialmente, pensaba: ‘ok, ¿cómo puedo coger la propiedad intelectual con la que tan familiarizada está la gente y voltearla en 180 grados para que todos piensen: ‘este tipo tiene la cabeza podrida’? Todo lo que aprendí a amar, ahora lo odio genuinamente”.
Con el bagaje encargado, lo único que restaba era darle vida al prototipo. No a ese Prototipo (si nos hacemos entender), tampoco al viejo Dr. Thuganomics, ni hablar del líder de la Cenation. En su cabeza, éste había muerto. Ahora solo pensaba en términos de cómo convertirse en el ser más despreciable del planeta tierra. E iba a proceder a través de un total lavado de cara. Nuevo atuendo, nueva música, nueva actitud. El nuevo John Cena estaba aquí. La mesa estaba servida…
Cuando surgió el primer gran obstáculo.
LA PRIMERA VEZ QUE JOHN CENA DISCUTIÓ en público la cocina de lo que pudo haber sido el cambio de actitud —nunca mejor empleado—, se dio casi por accidente. Visitando el podcast de Talk Is Jericho en 2015, en ese breve lapso en el que Chris Jericho sustituyó a Stone Cold Steve Austin como conductor de entrevistas en WWE Network, el rubio formuló la mejor pregunta posible si lo que buscaba era hacer ruido: ¿Alguna vez consideraría hacer un turn? Claro, lejos estaba Jericho de saber el trasfondo de lo transcurrido tres años antes, y en esta línea es que hizo alusión al futuro, ignorando totalmente al pasado. El intérprete de Peacemaker y tantas otras producciones se confesó en el acto: la posibilidad fue concreta, reveló antes de desplegar el escenario que ya planteamos.
Pero incluso antes de emitida esta entrevista, quien alzó la voz y dio la primicia mundial fue un total desconocido para el mundo del pro wrestling. Un par de meses antes del especial del Network, el rapero Esoteric prestó declaraciones a The Asked Podcast y, cuando le cuestionaron acerca de sus pasadas colaboraciones con Cena en épocas de Dr. Thuganomics, el músico habló:
Hablé con él sobre esto en el pasado: tuvo algunos conceptos de historias como heel que nunca llegaron a materializarse. Algo así como cinco años atrás, más o menos. Ideas en las que trabajó por su cuenta y que me tenían muy entusiasmado por que vieran la luz, pero por algún motivo nunca sucedieron. Sin dudas podría haberlas llevado a cabo, pero supongo que están esperando el momento justo”.

Alrededor de 2005 hubo sugerencias para hacer de Cena el top heel de la compañía en contraposición con Batista como el top babyface. McMahon no accedió.
Y es que el término “heel turn” siempre se emparentó de una forma u otra al nombre de John Cena. Acaso por lo inconcebible que se antojó por tanto tiempo. Lo prohibido inexorablemente lleva a la tentación, es la naturaleza humana. Y tenemos noticias, luchamaníaco: los creativos de WWE también son humanos. En tanto, ellos no estaban exentos a este tipo de sugerencias.
Los primeros planteos del equipo creativo para concretarlo se dieron muy prematuramente.
Entre principios y mediados de los 2000, el cartel de “se busca rostro” colgaba de las siglas de WWE. Ya con Stone Cold Steve Austin y The Rock borrados del panorama, Triple H y Shawn Michaels fungiendo como guías pero no volviéndose más jóvenes, igual que The Undertaker o Kane; Kurt Angle sufriendo lesiones importantes y un recambio generacional que vio marchar a las mayores estrellas de la Attitude Era, la búsqueda por dar con un nuevo individuo que cargara con la empresa en sus hombros se convirtió en prioridad. No ajeno a esta realidad, McMahon reunió a varias Superestrellas en el ring durante un segmento televisivo para alentarlos a mostrarse más aguerridos, con una “agresión despiadada” que gritara al mundo por qué ellos debían ser elegidos como el próximo gran “hombre” de la WWE. “Ahora que están parados en mi ring: ¿quién de ustedes tiene esta cualidad? ¿Quién entre ustedes tiene ese ingrediente singular? ¿Quién tiene suficiente ruthless agression?», preguntó, mirando uno a uno a los ojos, desafiante.
El discurso tomó en retrospectiva un tinte histórico por lo significativo y real del mensaje que conllevaba. Y porque en todos esos años, solo cuatro luchadores dieron un paso al frente. El primero se llamó Brock Lesnar, un experimento que fue de mayor a menor pero acabó fallando debido a su salida controversial en 2004, volviendo a dejar vacante tan anhelado puesto. La madre de las batallas se presentó entonces de la mano de dos talentos emergentes que empezaron sus carreras con el pie izquierdo pero que, al encontrarse a sí mismos en el camino, se postularon espontáneamente. Batista fue uno. El otro, desde luego, nuestro protagonista. Y hay que recordar que en un principio, “El Animal” se mostró mejor perfilado. Se probó como un contrincante muy competente en esas mismas aspiraciones, superando temporalmente no solo a Cena sino también a su ex compañero de Evolution, Randy Orton, quien se quedara en el camino a causa de evidentes muestras de inmadurez tras bambalinas. Aunque claro, como la historia lo indica, fue solo cuestión de tiempo antes de que Cena demostrase que una mano no determina la partida y, sacando a relucir todo su potencial, hiciera gala de las cartas ganadoras para el golpe nocaut.
A lo que vamos, no obstante, es que en el medio de ese tira y afloja por quedarse con la corona, digamos 2005 o alrededores, hubo sugerencias para hacer de Cena el top heel de la compañía en contraposición con Batista como el top babyface. La propuesta se fortaleció cuando poco después empezaron a aflorar las primeras impresiones negativas del público para con él. Por supuesto que no fue secundada por el único individuo cuya opinión movía la aguja realmente y así se zanjó el asunto.
Una de esas personas que metió presión a través del tiempo fue nada menos que Stephanie McMahon. En una entrevista concedida a Cheap Heat en 2017, sorprendió al aclarar su postura al respecto:
En un punto de su carrera quise con ganas verlo cambiar a heel. Quería que sucediera, como fan, y también pensaba que era la forma correcta de proceder. Definitivamente dejé mi voto para que sucediera. Pero quedó demostrado que estaba equivocada”.
De igual forma, otro histórico alto mando de la WWE como Bruce Prichard dio cuenta en su podcast Something to Wrestle With que fue partidario de enfrentar a Cena con The Undertaker en más de una WrestleMania antes de 2009, idea que McMahon descartó para ahorrarse el dolor de cabeza de tener que decantarse por un ganador en dicha contienda. Esto desde luego no tendría por qué implicar un heel turn, pero sin lugar a dudas hubiese posicionado a Cena en el lugar de antagonista en la consideración de una afición que ya por entonces cantaba todas las noches “let’s go Cena, Cena sucks”. Dijo Gewirtz:
Sí, desde luego. Hubo un momento donde todos metimos presión [para el turn]. Muchas veces propusimos la posibilidad de que John se pasara de bando y lo hicimos con argumentos sólidos detrás”.
Dicho lo cual, volvemos a lo mismo: la posibilidad concreta no tomó forma sino hasta fines de 2011, en ruta a WrestleMania 28. Y de regreso a este tiempo y espacio, lo que nos ocupa es responder la gran incógnita que todo aquel que llegó hasta estas líneas se debe estar formulando: pues si en efecto la decisión estaba tomada y Cena, en consenso con McMahon, aceptó proceder con una convicción tal que le llevó a invertir tiempo y dinero en nuevos aspectos del personaje, ¿qué causó finalmente el cambio de planes? El ex miembro creativo Matt McCarthy contó lo siguiente a We Watched Wrestling en 2021:
Vince se pasó un tiempo intentando buscar la forma de replicar con Cena lo que hizo Bret Hart [en 1997], donde iba a ser un heel en algunos lugares y un babyface en los demás. John le dijo que si iba cambiar a heel, quería ser un heel con todas las palabras”.
El propio Cena brindó detalles de la conversación que guardó con McMahon durante una visita al Pat McAfee Show, allá por 2022:
Y yo le dije: ‘Sí, no hay problema, lo haré sin ningún problema [el turn]. Pero recuerda que esto es muy… Estamos tan adentrados en la historia que si vamos adelante con esto, no podemos volver en nuestros pasos porque entonces quemaríamos ambas aceras, así que si lo hacemos, debo ser lo opuesto a alguien derecho: debo ser pura maldad y llevarlo al límite’.”

En 2017, el usuario Drep_Reaper realizó un descubrimiento histórico al hacer eco de un reporte de diciembre del 2011 donde el portal WrestlingInc anoticiaba sobre cómo WWE había registrado el término “Fear My Name”. La conexión reveladora aparece cuando, más adelante en el tiempo, vemos un extracto del episodio 15×3 del reality show Total Bellas. En él, Cena va adonde Nikki Bella con un atuendo a lá luchador olímpico. Un singlet, con botas… Y la inscripción “Fear My Name”. Sobra añadir que nunca nadie usó ese término en WWE. ¿Pista concluyente o simple casualidad? De acuerdo a Cena, el dinero para las nuevas ropas lo puso de su propio bolsillo y rondaba los 5 mil dólares. Al abortarse el plan, Cena pidió a su costurera Sue Kotulski que usara el dinero (pues por cuestión de tiempo no llegó a acabar el pedido) para crear atuendos destinados a los luchadores del territorio de desarrollo que fueran votados como los “más sobresalientes del mes”.
El presunto atuendo que iba a usar John Cena en su etapa original como heel (sin la máscara, por supuesto):
Según cuentan los testigos directos y protagonistas, la cuestión empezó a enmarañarse en cuanto McMahon se topó con la realidad de tener que actuar hacia la nueva dirección. El hecho de que Cena tomara una postura clara a propósito de ir a todo o nada con el cambio, sin lugar para los grises, no daba margen de error en la ejecución, lo cual se volvió una apuesta demasiada arriesgada para el mandamás.
Y ser un legítimo chico malo… Esa es la conversación que tuvimos eventualmente, en la cual dijimos, ‘ok, es una mala idea’”, comentó Cena a McAfee en la charla de 2022. “Pensaba: ‘sé que esto va a causar un impacto pero no voy a volver a vender una sola camiseta. Voy a bajar toda mi mercadería del mercado. No voy a sacar nada nuevo. No voy a hacer más apariciones. No voy a hacer más visitas de Make-a-Wish. Nada de eso. Voy a ser un chico malo para ayudar al próximo chico bueno a hacer todas esas cosas’. Y fue ahí cuando pensé que estábamos yendo demasiado lejos. Así que procedimos de la forma que procedimos. Pero hermano, en su momento estuve listo para jalar el gatillo”.
A pesar de su elección de palabras, el hombre récord se encargó de aclarar que el verdugo de la idea no fue él, sino McMahon. Añadió:
Y él, Vince, decidió no hacerlo. En ese punto de la conversación es que se me acercó y me dijo: ‘Mira, no creo que vayamos a hacerlo jamás’.»
A partir de aquí los relatos de los involucrados hablan lo mismo en distintas palabras. Todos apuntan a una enorme incertidumbre como la inquietud que pesó más en la cabeza del Chairman y le orilló a torcer el brazo. Gewirtz lo recordó así:
Creo que Vince recalculó y pensó: ‘John es básicamente el capitán de nuestro barco’. Aparecieron los problemas de quién sería el nuevo rival de John, quién iba a reemplazarlo como el top babyface, además de la mercancía y todo lo que John hacía fuera de cámara. Entonces fue que Vince decidió no jalar el gatillo. En su cabeza, creo que se dio cuenta que era la mejor decisión, pues John era la vara. Vince llegó a estar tentado, pero al final había demasiado dinero en mercadería involucrado».

Uno de los más grandes acontecimientos de la historia quedó en el refrigerador, cuando solo unos días lo separaban de lo tácito a lo tangible. Por esas fechas, no hubo alma en la comunidad luchística que sospechara lo gordo que se estaba gestando en las oficinas de Stamford.
Kevin Eck, otro de los creativos mencionados, confirmó esta versión de los hechos. Y recordó además un episodio particular que contribuyó a la negativa:
Aunque Vince había accedido a hacerlo, luego cambió de opinión y dijo que no podíamos. La pregunta ahora era: ‘si cambiamos a John Cena a heel, ¿quién será el top babyface?’ Sucedió que por esas fechas WWE había arreglado hacer una línea de ropa muy importante para John Cena en Kmart y cuando Vince McMahon se enteró, apareció diciendo: ‘oh, Jesucristo, tenemos un trato con Kmart y vamos a hacerlo heel?’. De modo que podemos culpar a Kmart por que Cena no haya hecho el heel turn”.
Así como se mostró firme en un principio, de buenas a primeras McMahon cambió de parecer. De un día para el otro se presentó ante su equipo con las nuevas. Y, por lo que cuentan, se le veía aliviado con la resolución:
En una reunión, de repente, Vince tenía una enorme sonrisa en el rostro y nos comunicó que sabía lo mucho que todos anhelábamos tener a un John Cena heel durante tanto tiempo, pero que no podíamos hacerlo. Y ahí acabó la cosa”, rememoró Eck.
Aportó McCarthy:
Hubo un punto donde Vince nos dijo: ‘bueno, la gente que quiera ovacionarlo va a seguir ovacionándolo y los que quieran abuchearlo van a seguir abucheándolo’, en el sentido de que lo más rudo que podía hacer era permanecer como el más grande babyface sin defectos”.
En un abrir y cerrar de ojos, uno de los más grandes acontecimientos de la historia quedó en el refrigerador, cuando solo unos días lo separaban de lo tácito a lo tangible. Por esas fechas, no hubo alma en la comunidad luchística que sospechara lo gordo que se estaba gestando en las oficinas de Stamford. Nadie lo sospechó hasta que la verdad salió a la luz más de diez años después, cuando las masas salieron de la ignorancia y no pudieron más que tomarse la cabeza ante uno de los más grandes “qué hubiera sido si…” de todos los tiempos. Un potencial escenario que pudo haber cambiado el rumbo de la WWE como la conocíamos, arrancando desde el vamos por la consolidación de un nuevo “hombre”, búsqueda que no hubiese sido nada fácil, del mismo modo que no lo fue a mediados de los 2000 con el advenimiento de la Ruthless Agression que afianzó al mismísmo Cena.

«U CAN’T SEE IT: JOHN CENA Y LA COCINA DETRÁS DEL HEEL TURN QUE WWE PLANEÓ EN 2012″ ES LA HISTORIA DE PORTADA DE LA REVISTA DIGITAL CUADRILATEROTOPS.COM DEL MES DE MAYO | PUEDES LEER LA REVISTA EN FORMATO DIGITAL AQUÍ»
Con la ventaja de la perspectiva, se puede decir que las cosas salieron bastante bien.
No hay manera de saber qué nos deparaba un Cena políticamente incorrecto en 2012. Lo único que sí podemos garantizar es que, de no haber dado marcha atrás entonces, el impacto de ver a ese mismo hombre tomar la ruta impensada súbitamente en 2025, simplemente no hubiese sido igual…
Y por suerte, la excitación por conocer lo que pudo haber sido no nos quedó simplemente atragantada cual muzzarella que se niega a pasar por la garganta. El mundo ha visto a un John Cena heel y, aunque suene irónico, podemos decir que gracias a ello todos terminamos contentos. Pero la gran pregunta que nos queda por atender es entonces la siguiente: ¿cuál fue la reacción del múltiple veces Campeón Mundial cuando se le planteó el mismo potencial escenario de fines de 2011, pero ahora en el contexto del 2025?
Fue una conversación que cuando sucedió encontró a John diciéndonos: ‘wow, jamás pensé que ibas a proponerme eso. ¡Me encanta!”, declaró Triple H en días más recientes a MSN. “Es un desafío para él. No es exactamente una persona complaciente, ¿verdad? Creo que se hubiese ido satisfecho si hubiéramos seguido con el Cena babyface, lo hubiese hecho con gusto y con el corazón puesto en los fans, pero a su vez me parece que hubiese quedado una parte en él que diría: ‘bueno, estoy siguiendo la rutina’. El cambio te energiza; saca jugos creativos, entusiasma, te da luz como performer”.
Y como de otra forma no podía ser porque en entredicho estaba la mayor cosa de la historia de las cosas —acaso más significativo que el concepto truncado de los 2010s considerando el nuevo poder que tomaron las siglas WWE—, todo el proceso fue conducido con suma delicadeza y silencio para evitar filtraciones. Salieron reportes, del Wrestling Observer para ser concretos, que se atrevieron a enlistar distintas posibilidades que el equipo creativo contempló en caso de que, por segunda y probablemente última vez, Cena se hubiese quedado con las ganas. Cody Rhodes y CM Punk flotaron como alternativas en la habitación que ahora ya no contaba con la presencia de Vince McMahon, y que ni siquiera se situaba bajo el techo de la mítica Titan Tower, pero que ante todo aun conservaba la misma magia. Intacta.
Esta vez no hubo obstáculos ni peros ni dudas. Y Cena lo celebra: “Me encanta el desafío de contar una nueva historia. Encuentro eso muy intrigante» ■







